NUTRICIÓN EN EL PROCESO DE CURACIÓNDE HERIDAS: UNA REVISIÓN NARRATIVA

La cicatrización de heridas es un proceso complejo controlado por mediadores solubles, células sanguíneas y células parenquimatosas. Requiere aminoácidos, vitaminas y minerales, aunque algunos compuestos naturales, como plantas y extractos, que pueden tener un efecto sinérgico para acelerar este proceso. Un estado nutricional y una condición de salud adecuados son cruciales para las heridas difíciles de curar, como las úlceras por presión (UP). Esto plantea la cuestión de si la suplementación de nutrientes seleccionados, que se sabe que son determinantes del proceso de curación de heridas, podría ser útil, ya sea en prevención o tratamiento, en condiciones de alto riesgo, como la edad avanzada, el cáncer y en pacientes inmunodeprimidos.

Se necesitan cantidades adecuadas de nutrientes para la síntesis de ácidos nucleicos (ADN y ARN), proteínas y otros factores involucrados en la maduración y diferenciación de tejidos funcionales. La desnutrición se asocia en gran medida con un retraso o fracaso del proceso de curación, pero la intervención nutricional puede mitigar la desnutrición y mejorar la cicatrización de heridas, principalmente al aumentar la deposición de colágeno después del trauma.

En esta revisión, describe qué nutrientes pueden ser útiles en úlceras por presión (UP) y heridas difíciles de curar, con un enfoque particular en la regulación génica y la vía molecular.

SUPLEMENTACIÓN DE AMINOÁCIDOS

ARGININA

Es un aminoácido condicionalmente esencial. Su suplementación promueve la cicatrización de heridas, aumentando la resistencia a la rotura y la deposición de colágeno cicatricial. Alrededor del 50% de la arginina ingerida se libera en la circulación portal y el resto se usa directamente en el intestino delgado. La arginina circulante es un sustrato para el metabolismo de proteínas y colágeno en tejidos extrahepáticos. El riñón metaboliza la citrulina (el principal precursor de la arginina) en arginina y la exporta a la circulación sistémica. La arginina estimula la síntesis de proteínas, la función de los linfocitos T y regula la actividad del óxido nítrico (NO). Se ha sugerido que la presencia de NO producido a partir de la arginina ayuda a la transición de una herida desde la fase inflamatoria aguda a la fase proliferativa de la curación de heridas. Barbul et al., demostraron que los efectos beneficiosos de la arginina en la cicatrización de heridas están relacionados, en parte, con las acciones secretagogas de las hormonas mediadas por genes de la arginina (hormona del crecimiento, prolactina, insulina y glucagón).

PROLINA

Es un aminoácido no esencial, el componente más grande de la molécula de colágeno, con su derivado, hidroxiprolina, también bien representado. Aproximadamente el 99.8% de las reservas de hidroxiprolina del cuerpo se encuentran en el colágeno, lo que hace que la determinación de este aminoácido sean útil como marcador de la cantidad total de colágeno presente. El mecanismo de hidroxilación de la prolina ocurre después de la traducción por la enzima prolil hidroxilasa, que requiere oxígeno, ascorbato y hierro como cofactores. Ambas moléculas son esenciales para la biosíntesis, estructura y resistencia del colágeno. Aunque los niveles plasmáticos de prolina pueden ser bastante variables, su importancia en la dieta humana no se conoce bien. Se ha reportado que los pacientes con deficiencia de prolina, debido a la falta de la enzima prolil hidroxilasa, tienen déficits en la cicatrización de heridas. Fisiológicamente, durante los primeros 10 días de cicatrización, los niveles de prolina de la herida son de 30 a 50% más altos que los niveles plasmáticos, lo que sugiere que la importación de prolina en la herida ocurre activamente o que la biosíntesis de prolina tiene lugar en el entorno de la herida. Entonces es esencial proporcionar prolina adicional en la dieta. La biosíntesis de prolina está relacionada tanto con el ciclo del ácido cítrico como con el ciclo de la urea. En consecuencia, el suministro de precursores del ciclo cítrico, como la glutamina, puede ser estratégico para mejorar la síntesis de colágeno de la herida. En cuanto al ciclo de la ureala arginina se convierte en ornitina a través de la acción de la arginasa, una enzima clave de esta vía. La ornitina, a través de la acción de la ornitina g-aminotransferasa, se convierte en g-semialdehído glutámico, el enlace a la síntesis de prolina. Experimental y clínicamente, se ha informado que la arginina suplementaria es más efectiva para apoyar la curación de heridas, así como en la deposición de colágeno, que la suplementación con prolina y glutamina. Este efecto también es compartido por la ornitina, que no puede reemplazar a la arginina por el requerimiento de crecimiento, pero comparte muchas de sus actividades biológicas y farmacológicas.

N-ACETILCISTEÍNA (NAC)

Es un precursor acetilado antioxidante del aminoácido L-cisteína que forma parte del antioxidante glutatión reductasa. La N-acetilcisteína es un compuesto alimenticio natural (presente en el ajo y la cebolla), pero también es sintetizada por el cuerpo. Se considera un antioxidante por tres mecanismos: Primero, se ha demostrado que el NAC reacciona directamente con varias especies reactivas de oxígeno (ROS); en segundo lugar, el NAC es un profármaco de cisteína y puede ejercer sus efectos antioxidantes al mejorar los niveles de la glutatión reductasa en los tejidos; tercero, el tratamiento con NAC en fibroblastos induce la expresión de la enzima superóxido dismutasa (SOD).

L-GLUTAMINA

Es un aminoácido no esencial con los niveles más altos en el líquido cefalorraquídeo y en el músculo esquelético. La mayoría de las células y tejidos pueden sintetizar L-glutamina a partir del glutamato y del amoníaco, en un proceso catalizado por la enzima glutamina sintetasa (GS). La glutamina es un componente clave del metabolismo del nitrógeno con un papel específico para almacenar glutamato y amoníaco. También es un precursor del glutatión, la prolina, purinas y pirimidinas. El tracto gastrointestinal alberga células inmunes y fibroblastos, respaldados nutricionalmente por la glutamina, que desempeñan un papel esencial en el proceso de curación de heridas.

Tabla 1.- Nutrientes esenciales en las diferentes fases de la curación de heridas.

 

 

SUPLEMENTACIÓN CON MINERALES

ZINC

Micronutriente importante con varias funciones fisiológicas en el cuerpo, como la activación del crecimiento corporal y el refuerzo y estimulación del sistema inmune en la lucha contra infecciones. Su acción aceleradora en la curación de heridas se explica por varios mecanismos como la estimulación de la síntesis del ADN y la mejora de la función inmune.

 

SUPLEMENTACIÓN DIETÉTICA DE VITAMINAS

VITAMINA A

La vitamina A es necesaria para el desarrollo del tejido epitelial y la reparación normal de heridas. Ayuda a la función del sistema inmunitario y la correcta cicatrización de heridas.

VITAMINA E

La vitamina E abarca ocho compuestos lipofílicos (vitámeros) con diferentes propiedades fisicoquímicas, que se subdividen en dos grupos de cuatro isómeros, tocoferoles y tocotrienoles, que difieren ligeramente en su estructura, siendo el alfa-tocoferol la forma más potente y abundante. A través de su actividad de eliminación de radicales libres, la vitamina E protege las membranas celulares y los lípidos poliinsaturados de la oxidación al inducir la activación de varias vías de transducción de señales y, por lo tanto, es reconocida principalmente por su papel como antioxidante. De hecho, los estudios con esta vitamina se han centrado principalmente en sus propiedades antioxidantes, aunque el papel de la vitamina en sí es más amplio y variado. La vitamina E también modula la expresión del factor de crecimiento del tejido conectivo y regula la expresión y transcripción génica, lo que facilita la protección de las heridas contra infecciones como la del Staphylococcus aureus resistente a la meticilina.

VITAMINA C

Al ser un antioxidante, la vitamina C reacciona y neutraliza los radicales y oxidantes biológicamente significativos. Fortalece la biosíntesis de colágeno (la falta de vitamina C causa malformación de colágeno) y la síntesis de ceramidas para formar lípidos de barrera fuertes en la epidermis.

EXTRACTOS DE PLANTAS Y OTROS COMPUESTOS NATURALES

PAPAYA FERMENTADA

La papaya es ampliamente conocida como una fruta medicinal. Varios estudios respaldan la hipótesis de que el tratamiento con preparaciones de papaya puede ayudar a facilitar el proceso de curación de heridas. Específicamente, la administración tópica de la enzima papaína derivada de la papaya puede promover el desbridamiento enzimático de la herida.

ÁCIDO LINOLEICO CONJUGADO (CLA)

Este ácido graso está en la clase de los isómeros posicionales y geométricos del ácido graso esencial ácido linoleico. El CLA se encuentra naturalmente en la carne y los productos lácteos de vacas y ovejas debido al proceso de biohidrogenación bacteriana del ácido linoleico en el rumen. Aunque existe evidencia de la eficacia del CLA en diferentes enfermedades debido a su actividad antiinflamatoria y antioxidante, existen pocos estudios sobre la cicatrización de heridas y el metabolismo de la piel.

PÉPTIDOS DE COLÁGENO

El suplemento oral de colágeno hidrolizado, adsorbido desde el intestino en su forma de péptido de alto peso molecular, proporciona efectos beneficiosos sobre la cicatrización de heridas cutáneas y la recuperación de la piel, aunque se necesitan más estudios para verificar su mecanismo de acción. El colágeno tiene una secuencia de aminoácidos repetida regularmente de Gly-X-Y. La unidad de tripéptidos más frecuente es Gly-Pro-Hyp, que contribuye a la máxima estabilidad de la triple hélice del colágeno y a su bioactividad. El tripéptido Gly-Pro-Hyp se hidroliza parcialmente en las membranas apicales intestinales, y el dipéptido Pro-Hyp, que es altamente resistente a la hidrólisis por las proteasas intestinales, se absorbe en el intestino.

BROMELINA

Las enzimas proteolíticas de bromelina ingeridas por vía oral de Ananas comosus (piña) mejoran el tiempo de curación y el resultado de la herida.

CENTELLA ASIATICA

La Centella asiatica se ha utilizado durante mucho tiempo en la medicina tradicional debido a su capacidad para curar heridas, mejorar la claridad mental y tratar afecciones de la piel, como la lepra y la psoriasis. Las sustancias terapéuticas son los ácidos triterpénicos que contienen saponina y sus ésteres de azúcar, de los cuales el ácido asiático, el ácido madecásico y los asiaticósidos se consideran los más importantes.

ALOE VERA

Es una especie de planta suculenta perenne perteneciente a la familia Liliaceae. El jugo de aloe vera tiene una larga historia en la etnomedicina para el tratamiento de trastornos de la piel y para la curación de quemaduras y heridas. Específicamente, el Aloe vera oral induce cambios cualitativos y cuantitativos significativos en el contenido de glicosaminoglicanos y apoya la formación del tejido granular.

Esta revisión concluye que los suplementos disponibles comercialmente, ricos en aminoácidos, proteínas, vitaminas, minerales y componentes específicos, son herramientas eficientes para la cicatrización de heridas difíciles de curar. Estas formulaciones deben recomendarse en pacientes críticos, y con una administración racional en cada una de las cuatro fases diferentes de la curación de heridas, es decir, en las fases de hemostasia, inflamatoria, proliferativa y remodelación (ver Tabla 1). Además, se requieren indicaciones seleccionadas para la administración adecuada de nutrientes en diferentes heridas (quemaduras, quirúrgicas, vasculares, traumáticas, úlceras de presión etc.) y en prevención.

La evidencia experimental respalda la suplementación nutricional para promover la curación de heridas, aunque el mecanismo genético de acción exacto no se conoce bien y hay una falta de estudios clínicos validados. Para respaldar esta hipótesis, también existe evidencia de que la desnutrición interfiere negativamente con el proceso de curación de la herida, lo que sugiere un supuesto papel de nutrientes específicos en las fases de curación.

Palmieri B, Vadalà M, Laurino C. Nutrition in wound healing: investigation of the molecular mechanisms, a narrative review. J Wound Care. 2019 Oct 2;28(10):683-693.

PRODUCTOS NATURALES, MINERALES Y MEDICAMENTOS DE VENTA LIBRE COMO TERAPIAS COMPLEMENTAR

El trastorno depresivo mayor (TDM) es una enfermedad mental relativamente frecuente con una prevalencia de por vida de aproximadamente el 12%. Desafortunadamente, la eficacia de los antidepresivos (AD) actualmente disponibles es moderada. De acuerdo con los resultados de varios ensayos controlados aleatorios (incluido el estudio STAR * D), el primer ensayo con un agente antidepresivo produce una “respuesta” en solo alrededor del 50% de los pacientes con TDM, y, dentro de ese grupo, produce “remisión” en solo el 30 a 40% de los pacientes. Además, las investigaciones realizadas en la práctica clínica han arrojado resultados aún más alarmantes: se ha encontrado que la proporción de remitentes es solo del 15 al 35%. Sin embargo, es probable que la identificación y resolución apropiadas de las causas / factores en la integridad del tratamiento de los AD (p. ej., bipolaridad oculta; pérdida de adherencia; indicación de dosis terapéuticas; metabolismo rápido de los AD debido a las variantes genéticas especiales del citocromo (CYP) P450 enzimas; comorbilidades somáticas y / o psiquiátricas, como el hipotiroidismo) puede reducir las proporciones de no respondedores reales o respondedores parciales en la práctica clínica.

Debido a la limitada eficacia del tratamiento con los AD administrados, varias estrategias, como el ajuste de la dosis del agente administrado, sustitución por otro AD, añadiendo un segundo AD al AD ya administrado, el uso simultáneo de psicoterapia o terapia electroconvulsiva con tratamiento con corriente eléctrica o AD con electricidad. Otra forma de tales estrategias es el “aumento” (o “tratamiento adjunto”), lo que significa la administración de un medicamento que no se considera un antidepresivo en sí mismo (por ejemplo, antipsicóticos de segunda generación, litio, hormonas tiroideas, buspirona o agentes antiparkinsonianos dopaminérgicos) como complemento al tratamiento de los AD. Las estrategias de aumento para el tratamiento estándar de los AD también pueden implicar el uso de nutracéuticos (como vitaminas, minerales, plantas). Si consideramos el creciente cuerpo de evidencia sobre el papel de la dieta en la salud mental y también de las intervenciones dietéticas en el tratamiento de diversas enfermedades mentales, podemos concluir que una nueva disciplina, llamada ‘psiquiatría nutricional’ ha surgido en los últimos años. En línea con esto, varios artículos de investigación y revisiones se han publicado recientemente sobre la eficacia de los nutracéuticos en la monoterapia o terapia complementaria del TDM. Algunos investigadores suponen que la administración de una combinación de nutracéuticos puede ser más beneficiosa que la administración de uno solo. En consecuencia, se han lanzado recientemente estudios clínicos para evaluar la eficacia de las combinaciones de nutracéuticos como un tratamiento complementario para los AD en pacientes con TDM.

ÁCIDOS GRASOS OMEGA-3 (AGPI ω-3)
Se han propuesto varios mecanismos neurofisiológicos para explicar los efectos beneficiosos de los AGPI ω-3 en la depresión, tales como la influencia de la fluidez y la integridad de la membrana celular, la inhibición de las citocinas proinflamatorias, el incremento la expresión del BDNF, modulando la transmisión en sistemas monoaminérgicos e influyendo en la actividad del eje hipotalámico-hipofisario suprarrenal (HHS).

Se han llevado a cabo varios ensayos aleatorios controlados (RTC) con placebo para determinar la efectividad de la terapia exclusiva con AGPI o como coadyuvante en el tratamiento farmacológico del TDM. En los últimos años se han publicado varios metanálisis (incluida una revisión Cochrane) de esos RTC, así como críticas sobre esos metanálisis. El metaanálisis más reciente incluye 10 RTC (publicados entre 2002 y 2016; número total de pacientes= 415) en la eficacia de los AGPI ω-3 en el tratamiento coadyuvante del TDM y se ha confirmado la eficacia de la suplementación con ω-3. Algunos resultados sugieren que los productos con mayor contenido de EPA (formulaciones que contienen EPA > 50-60%) son más efectivos.

Es importante tener en cuenta que la conversión de ácido α-linolénico en EPA y DHA es muy limitada en los humanos. La fuente natural más importante de EPA y DHA es el pescado y el marisco.

AZAFRÁN
El azafrán tiene efectos antioxidantes y antiinflamatorios además de su impacto en la actividad del eje HHS. Además, es un antagonista de los receptores 5-HT2c, lo que también se aplica a algunos AD bien conocidos (mirtazapina, agomelatina, fluoxetina). Además, tiene efectos neuroprotectores y de mejora de la neurogénesis a través de la inducción de la expresión del BDNF y algunos resultados indican que también actúa como inhibidor de la recaptación de noradrenalina, dopamina y serotonina.

Tres estudios han demostrado que el extracto de azafrán es más efectivo que el placebo en el tratamiento del TDM, la ansiedad y la depresión mixtas. En un estudio aleatorizado, doble ciego, se descubrió que el azafrán era más efectivo que el placebo para reducir los síntomas de la depresión posparto de leve a moderada. De acuerdo con los resultados de varios RTC realizados hasta ahora, la eficacia antidepresiva del azafrán parece ser comparable a (es decir, igual a) la eficacia de los agentes farmacológicos clásicos, como la imipramina, fluoxetina y citalopram, en pacientes con TDM(o distintas subpoblaciones de ellos, por ejemplo, depresión postparto; el TDM con enfermedad de la arteria coronaria; TDM con ansiedad).

Otros estudio se centró en la seguridad de la administración conjunta de azafrán con ISRS, en lugar de en su eficacia. Los autores de ese estudio encontraron que 4 semanas de tratamiento concomitante con azafrán e ISRS no causaron cambios en una amplia gama de parámetros bioquímicos.

TRIPTÓFANO Y 5-HIDROXITRIPTÓFANO
Los resultados de la mayoría de los estudios relacionados con estas sustancias se publicaron entre mediados de los años sesenta y los noventa. Desafortunadamente, varios estudios incluyeron no solo pacientes con TDM, sino también pacientes con depresión bipolar o con trastorno esquizofrénico y los tamaños de muestra fueron frecuentemente bajos. Se compararon la eficacia del 5HTP y el triptófano con placebo en algunas de estas investigaciones o con varios antidepresivos. (como tranilcipromina; clomipramina; imipramina; fluvoxamina; fluoxetina) en otros. Además, se llevaron a cabo algunos estudios para evaluar la eficacia del L-triptófano y el 5-HTP como un tratamiento complementario a los AD. Algunas investigaciones encontraron que la monoterapia con 5-HTP o L-triptófano es más efectiva que el placebo en el tratamiento de la depresión. Los efectos secundarios leves, como la sedación y la boca seca, se reportaron en el caso del triptófano, mientras que en el caso del 5-HTP se notificaron dolores de cabeza, insomnio y palpitaciones. Además, se deben mencionar dos tipos de eventos adversos graves, el síndrome de serotoninérgico y el síndrome de eosinofilia-mialgia. El síndrome de serotoninérgico puede evolucionar cuando se agrega triptófano o 5-HTP a medicamentos con actividad serotonérgica (por ejemplo, varios tipos de antidepresivos o algunos opiáceos).

S-ADENOSIL-L-METIONINA (SAM)
La mayoría de los estudios en humanos han encontrado que la SAM tiene efectos positivos significativos en los síntomas depresivos. La gran mayoría de los estudios la eficacia de SAM no fue inferior (o superior) a la de los antidepresivos en el tratamiento de los síntomas depresivos. Los resultados de los metanálisis sugieren que la eficacia antidepresiva de SAM es comparable a la eficacia antidepresiva de los AD.

CURCUMINA
Según los artículos de revisión recientemente publicados, la curcumina tiene efectos beneficiosos contra los síntomas depresivos en esos modelos preclínicos. De hecho, su eficacia es comparable a la de los AD tradicionales. Vale la pena señalar que los metanálisis enfatizaron el perfil de seguridad y buena tolerabilidad de la curcumina.

VITAMINA D
Se han realizado numerosas investigaciones epidemiológicas con varios diseños (corte transversal, retrospectivo, y longitudinal) para estimar la asociación entre el estado de la vitamina D y el riesgo de depresión. Además, se han publicado dos metaanálisis de esos estudios, ambos en 2013. La mayoría de las investigaciones transversales encontraron una asociación entre los bajos niveles de vitamina D y un mayor riesgo de depresión / síntomas depresivos.

La eficacia de la administración de vitamina D contra los síntomas depresivos también ha sido evaluada por varios RTC y cuatro metanálisis. En general, las conclusiones finales de esos metanálisis no apoyan las acciones antidepresivas de la suplementación con vitamina D (sin embargo, es importante tener en cuenta que la mayoría de los estudios se realizaron en sujetos clínicamente no deprimidos con niveles normales de vitamina D). Sin embargo, de acuerdo con los resultados del metanálisis de Shaeter et al., se encuentra que la suplementación con vitamina D tiene un efecto antidepresivo moderado pero significativo. Hay una escasez de estudios sobre la eficacia de la administración coadyuvante de vitamina D a la terapia con AD estándar. En uno de esos estudios, los participantes (n = 42) con TDM recibieron vitamina D más fluoxetina o placebo más fluoxetina durante ocho semanas. Los resultados sugirieron que la administración coadyuvante de vitamina D (en comparación con el placebo) es efectiva en el aumento de la terapia con ISRS. Sobre la base de los resultados de esos estudios, Sarris et al. concluyeron que las pruebas actuales apoyan el uso complementario de la vitamina D con antidepresivos en el tratamiento del TDM. 

FOLATOS, ÁCIDO FÓLICO
El efecto antidepresivo de la administración de folato per se es sugerido por varias investigaciones preclínicas. Los efectos antidepresivos se han probado en varios estudios en humanos con varios diseños. En algunos de estos estudios -además del folato- también se administraron otros miembros de la familia de la vitamina B (por ejemplo, la vitamina B6, B12). En un estudio se descubrió que el uso complementario de la combinación de vitaminas B6, B12 y ácido fólico era seguro y efectivo (en comparación con el placebo) para mejorar la respuesta al tratamiento con AD durante 52 semanas (pero no aumentó la eficacia del tratamiento de AD de 12 semanas). Además, las recaídas de individuos que habían experimentado una remisión a las 12 semanas fueron menos frecuentes entre las tratadas con vitaminas que las tratadas con placebo. Finalmente, un metaanálisis muy reciente, llegó a la conclusión de que el ácido fólico a dosis bajas (<5 mg=”” d=”” a=”” y=”” el=”” metilfolato=”” una=”” dosis=”” de=”” 15=”” son=”” coadyuvantes=”” efectivos=”” los=”” isrs=”” en=”” tratamiento=”” del=”” tdm=”” br=”” style=”box-sizing: border-box;” data-mce-style=”box-sizing: border-box;”>
SELENIO
Algunas investigaciones han demostrado que el suministro de Se tiene efectos beneficiosos en el estado de ánimo o podría prevenir la depresión posparto, mientras que otros no han podido confirmar un efecto definitivo positivo de la suplementación con Se en los síntomas depresivos. Los efectos biológicos de varias formas de Se (tanto orgánicas como inorgánicas) pueden ser marcadamente diferentes (e incluso opuestas), lo que puede causar dificultades en la interpretación y comparabilidad de los resultados de diversos estudios preclínicos y en humanos.

MAGNESIO
La administración de Mg es capaz de mejorar los efectos antidepresivos de algunos AD (imipramina, citalopram, fluoxetina, tianeptina, bupropión), pero no todos (reboxetina), en pruebas preclínicas de depresión.

Se han realizado estudios de intervención en humanos para evaluar la posible actividad antidepresiva del Mg. Desafortunadamente, la mayoría de esas investigaciones se llevaron a cabo en subpoblaciones especiales (por ejemplo, pacientes ancianos con depresión y diabetes mellitus tipo 2 e hipomagnesemia; sujetos deprimidos con hipomagnesemia; mujeres posparto sin depresión o mujeres con fibromialgia) lo que excluye la extensión de sus conclusiones a la población general con TDM.

INOSITOL
El inositol es el precursor del fosfatidilinositol (PI), que es uno de los principales constituyentes de las membranas celulares de las neuronas. El PI y sus derivados, así como el trifosfato de inositol (IP3), participan en la operación de un importante sistema de mensajería secundaria intracelular activado por receptores acoplados a proteínas G. Varios tipos de receptores que pertenecen a diferentes sistemas de neurotransmisores (por ejemplo, receptores adrenérgicos α1, serotonérgicos 5-HT1C y 5-HT2 y dopaminérgicos D1) están acoplados a las proteínas Gq.

El tratamiento con inositol para el TDM parece ser efectivo de acuerdo con los resultados del único estudio realizado hasta el momento. Desafortunadamente ese estudio tiene algunas deficiencias metodológicas, por ejemplo, la muestra del estudio consistió en sujetos depresivos unipolares y bipolares y tenía un tamaño de muestra pequeño (n = 28). En línea con los metaanálisis recientemente publicados, pudimos identificar solo dos artículos sobre la eficacia del tratamiento adyuvante con inositol a la terapia estándar con AD. Ninguno de esos estudios sugirió que el inositol tendría ningún efecto beneficioso como tratamiento complementario.

CITICOLINA (CITIDINA-5′-DIFOSFOCOLINA; CDP-COLINA)
Pudimos identificar solo un estudio sobre la eficacia del tratamiento con citicolina adjunto a la terapia con AD estándar en el TDM. A los participantes en ese RTC se les administró citalopram y citicolina o citalopram y placebo. Se observaron mejoras significativamente mayores en el grupo de citicolina en comparación con el grupo de placebo después de 2, 4 y 6 semanas de tratamiento. Además, la proporción de remisiones en la semana 6 fue mayor en el grupo de citicolina que en el grupo de placebo. La frecuencia de eventos adversos fue similar en los grupos de placebo y de citicolina. La principal debilidad de ese estudio es su tamaño de muestra limitado (n = 50).

MEDICAMENTOS ANTIINFLAMATORIOS NO ESTEROIDES (AINEs)
Algunos miembros de la familia de los AINE (como el ácido acetilsalicílico (AAS), el ibuprofeno, el diclofenaco y el naproxeno) están disponibles como medicamentos de venta libre (OTC) en varios países.

Desafortunadamente, la mayoría de los ensayos clínicos aleatorios que investigan el efecto de los AINE adicionales a los AD han usado celecoxib y no AINEs de venta libre. Los resultados de los 4 estudios que utilizaron celecoxib coadyuvante (versusplacebo) para el tratamiento estándar de los AD fueron prometedores. Sin embargo, los pequeños tamaños de muestra y otros fallos metodológicos reducen la relevancia de esos hallazgos.

Encontramos un RTC fallido destinado a evaluar el impacto del AAS adicional en la eficacia del tratamiento con citalopram. Los autores concluyeron que el AAS antagonizaba la acción del citalopram en pacientes con TDM y que el tratamiento de combinación era inefectivo, intolerable e inseguro y, por lo tanto, no se recomendaba. Se carece de evidencia firme sobre los efectos beneficiosos de la administración de AINE OTC complementaria a los AD en el tratamiento del TDM (sin embargo, el celecoxib, que no está disponible como medicamento OTC, parece ser efectivo a este respecto).

PROBIÓTICOS
De acuerdo con el concepto del eje intestinal, los microbios en el intestino humano, y en los productos probióticos, afectan el funcionamiento del cerebro humano, y por lo tanto el comportamiento, de múltiples maneras. En primer lugar, los probióticos influyen en la comunicación directa entre el sistema gastrointestinal (GI) y el sistema nervioso central a través del nervio vago. Los mecanismos precisos que explican ese fenómeno son desconocidos, pero sabemos, por ejemplo, que la síntesis de serotonina por las células enterocromafines del tracto GI está influenciada por el microbioma intestinal y, a su vez, la serotonina afecta la actividad del nervio vago. En segundo lugar, los probióticos tienen un impacto en la utilización gastrointestinal de los minerales. En tercer lugar, la microbiota intestinal tiene la propensión a alterar los niveles de citoquinas inflamatorias antiinflamatorias e inflamatorias proinflamatorias y, por lo tanto, puede tener un efecto sobre los trastornos asociados con la inflamación crónica de bajo grado, como la depresión. En cuarto lugar, los probióticos pueden influir en el recambio central y periférico de ciertos neurotransmisores, como las monoaminas (catecolaminas, serotonina, histamina), así como GABA. En quinto lugar, a través de su efecto sobre la expresión génica, los probióticos pueden alterar la expresión de diversos factores neurotróficos, como el BDNF. En sexto lugar, los microbios en los intestinos secretan agentes específicos, como los ácidos grasos de cadena corta (como ácido acético, ácido propiónico y ácido butírico) que tienen diversas actividades biológicas. Finalmente, también se ha sugerido que la microbiota intestinal influye en la actividad del eje HPA, pero los mecanismos exactos en el fondo de esa relación aún no se han identificado.

El tratamiento con probióticos es un campo nuevo e interesante de la medicina psicológica. Aunque la mayoría de los resultados sugieren que los probióticos tienen un efecto positivo en los síntomas del estado de ánimo, los numerosos inconvenientes metodológicos de los estudios existentes limitan en gran medida la aplicabilidad de esos resultados a la práctica clínica cuotidiana.

Dome P, Tombor L, Lazary J, Gonda X, Rihmer Z. Natural health products, dietary minerals and over-the-counter medications as add-on therapies to antidepressants in the treatment of major depressive disorder: a review.Brain Res Bull. 2018 Dec 30;146:51-78.

AUTOCUIDADO PARA RESFRIADOS COMUNES: EL PAPEL FUNDAMENTAL DE LA VITAMINA D

El sistema inmunológico es una intrincada red de tejidos, órganos, células y productos químicos especializados que protegen al huésped de agentes infecciosos y otros ataques nocivos. Aunque estos mecanismos de defensa son muy complejos, pueden describirse como organizados en tres grupos principales: barreras físicas, inmunidad innata y adaptativa.

La primera barrera contra los “invasores” consiste en barreras físicas, la secreción de moco y la acidez del estómago. La inmunidad innata es la segunda barrera e incluye células del sistema inmunitario, como las células NK, las citocinas (como el interferón), los macrófagos y los granulocitos de neutrófilos. La inmunidad adaptativaes la tercera barrera contra la infección y se adquiere a lo largo de la vida. Es la inmunización después de una infección, conservando una memoria de todos los invasores que se ha enfrentado el organismo y produciendo  anticuerpos. Incluye linfocitos T y los linfocitos B.

Entre los numerosos enfoques no farmacológicos para la prevención y el tratamiento del resfriado común, se encuentran la ingesta de algunos nutrientes e ingredientes botánicos. Los mecanismos biológicos propuestos son que estos nutrientes pueden influir significativamente en varios componentes de la inmunidad. La vitamina C, D y el zinc (Zn), son tres nutrientes que tienen una opinión científica favorable de la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) sobre la fundamentación de las declaraciones de propiedades saludables relacionadas con la vitamina D, C y zinc y la función normal del sistema inmunológico. Además, existe una opinión científica de la EFSA sobre la fundamentación de las declaraciones de salud relacionadas con el zinc y la vitamina C y el mantenimiento de las barreras físicas normales, las primeras barreras del sistema inmunológico. Finalmente, para la vitamina C y la Equinácea existen revisiones Cochrane sobre el uso de estos dos nutrientes para prevenir y tratar el resfriado común.

ZINC Y LAS TRES BARRERAS DEL SISTEMA INMUNE
Primera barrera: barrera física.
La ingesta adecuada de Zn ayuda a mantener las barreras físicas y la integridad de la membrana mucosa y los iones de zinc no unidos ejercen un efecto antiviral directo en la replicación del rinovirus. La suplementación de Zn mejora las funciones inmunitarias, incluida la hipersensibilidad cutánea retardada en niños (10-20 mg de Zn), pero otros autores no están completamente de acuerdo.

Segunda Barrera: Inmunidad Natural Celular. 
La suplementación con Zn aumenta los componentes celulares de la inmunidad innata (por ejemplo, fagocitosis por macrófagos y neutrófilos, actividad de células NK y generación del inicio oxidativo).
– Células NK: una suplementación de zinc (estudiosin vitroo 100 mg/d en ancianos) mejora la actividad de estas células, como lo argumentan muchos autores.
– Citoquinas: los virus del resfriado común aumentan el estrés oxidativo, lo que activa los macrófagos y los monocitos y aumenta la producción tanto de la citocina inflamatoria IL-1 como del producto antiinflamatorio IL-1ra. El zinc participa en la defensa citosólica contra el estrés oxidativo (actividad de la superóxido dismutasa). Los efectos antivirales del zinc (5 mg), a través del bloqueo de receptor de la molécula de adhesión intercelular (ICAM-1), han sido consideradas como una de las acciones más importantes para afectar a la incidencia y/o la duración de las infecciones del tracto respiratorio superior.

Tercera Barrera: Inmunidad adaptativa. 
Se requiere Zn para la presentación adecuada del antígeno a través de MHC-II para provocar respuestas inmunitarias adaptativas. La deficiencia de zinc en animales de experimentación se asocia con bajo peso tímico y pérdida progresiva de linfocitos T (células T) porque el zinc es un cofactor esencial para la hormona tímica timulina. La timulina induce varios marcadores de células T y promueve la función de las células T, incluida las funciones supresoras y la producción de interleucina-2. La suplementación con Zn (30 mg / día) es necesaria para mejorar las funciones de las células T.

Suplementos de zinc para resfriados comunes.
Muchos estudios han reportado que la suplementación con zinc es útil para reducir el riesgo de neumonía y resfriado común y la incidencia de infección del tracto respiratorio, específicamente en ancianos y en niños. La suplementación con zinc (20 mg / día) acelera la recuperación de la neumonía grave en niños.
Para acortar la duración de los resfriados comunes en aproximadamente un 33%, se puede instruir a los pacientes con resfriado común para que prueben una suplementación con zinc dentro de las 24 horas del inicio de los síntomas.

VITAMINA D Y LAS TRES BARRERAS DEL SISTEMA INMUNE
Primera barrera: barrera física. 
La hormona activa 1,25 (OH) 2 D3 es importante para regular los genes a través de la primera enzima hidroxilasa, que luego codifica las proteínas necesarias para las uniones estrechas (por ejemplo, ocludina) y las uniones adherentes (por ejemplo, E-cadherina) del intestino. También está involucrada en la producción de defensinas.

Segunda barrera: Inmunidad Natural Celular.
La D3 potencia la inmunoglobulina y la fagocitosis mediada por el complemento por monocitos humanos a través de su estimulación de la maduración de monocitos a macrófagos.

Tercera Barrera: Inmunidad Adaptativa.
Los estudios epidemiológicos en humanos indican la suplementación con 1,25 (OH) 2 D3 como un factor de protección independiente que influye en la aparición de autoinmunidad mediada por Th-1. El efecto de 1,25 (OH) 2D3 en el sistema inmunológico incluye la disminución de las células T Th1/Th17 CD4+ y las citoquinas, el aumento de las células T reguladoras, la regulación a la baja de la producción de IgG impulsada por células T y la inhibición de la diferenciación de células dendríticas.
Un suplemento de Vitamina D3 en dosis altas a corto plazo (140.000 UI) aumentó significativamente la frecuencia de células T reguladoras, pero no mejoró más la función de las células β en sujetos aparentemente sanos.

Suplementos de  vitamina D y los resfriados comunes. 
Los ensayos clínicos demuestran que se necesitan 400 UI/d de suplemento de vitamina D para la prevención de infecciones respiratorias. La suplementación con vitamina D disminuye los eventos relacionados con infecciones del tracto respiratorio. En particular, la vitamina D es útil en la prevención de estos tipos de infecciones, asumiendo que la dosis de vitamina D varía de 400 UI/día a 2000 UI/día. Los estudios epidemiológicos han encontrado que los niveles altos de vitamina D se asocian con un menor riesgo de infecciones del tracto respiratorio superior (resfriados). Cuanto más tiempo se reserva la vitamina D en los cuerpos de los bebés, más tiempo serán inmunes a las infecciones respiratorias. La suplementación con vitamina D en niños parece ser un fuerte aliado para combatir la aparición de infecciones respiratorias. La suplementación es segura y protege contra la infección aguda del tracto respiratorio en general, pero los pacientes que son muy deficientes en vitamina D y los que no recibieron dosis de bolo experimentaron el mayor beneficio, como se demostró recientemente en un metanálisis que consideró 25 ensayos aleatorios controlados.
En conclusión, la suplementación con vitamina D fue segura y puede proteger contra infecciones agudas de las vías respiratorias en general, aunque hay numerosos estudios que no apoyan esta indicación y, por lo tanto, es necesario que se realicen más investigaciones sobre la dosis de ingesta de vitamina D y la prevención / tratamiento del resfriado común. Los niveles de referencia de vitamina D, la edad y la dosis de vitamina D deben tomarse en consideración para personalizar la terapia.

VITAMINA C Y LAS TRES BARRERAS DEL SISTEMA INMUNE
Primera barrera: barrera física. 
Un estudio se centró solo en las barreras físicas y el objetivo de este estudio fue medir los cambios en la actividad de captación de radicales de las barreras físicas humanas in vivo debido a la suplementación con diferentes dosis de vitamina C (100 o 180 mg) y en diferentes momentos. El estudio muestra que la vitamina C administrada por vía oral puede tener un efecto importante de eliminación de radicales en las barreras físicas.

Segunda Barrera: Inmunidad Natural Celular. 
5 estudios observaron una mejora en la función inmune innata. Específicamente, Schertling et al., 1990 usaron una dosis alta de ácido ascórbico (5 g/día).

Tercera Barrera: Inmunidad Adaptativa. 
Solo un estudio en adultos alérgicos se centró en la inmunidad adquirida y usó una dosis de 1500mg. El objetivo era determinar el efecto de los antioxidantes de la dieta en el sistema inmunitario. El estudio encontró que la suplementación antioxidante dio lugar a aumentos significativos en los niveles séricos de vitamina C, vitamina E,-caroteno y los niveles de selenio, en comparación con el grupo placebo, pero no hubo cambio en la capacidad antioxidante del suero o en las respuestas inmunes después de la suplementación en comparación con el placebo. Penn et al., 1991, usaron una dosis de 100 mg observando una mejora en la función inmune mediada por células, en particular linfocito T.

Suplementos de vitamina C y los resfriados comunes.
La revisión Cochrane de 2011, que abarca 29 ensayos con 11.306 participantes concluyeron que la ingestión regular de vitamina C no tuvo efecto en la incidencia del resfriado común. Sin embargo, tuvo un modesto pero efecto consistente en la reducción de la duración y la severidad de los síntomas del resfriado: en adultos la duración fue reducida en un 8% (3% a 12%) y en niños en un 14% (7% a 21%); además, en niños, 1 a 2 g /día vitamina C acorta los resfriados en un 18%.

EQUINÁCEA Y LAS TRES BARRERAS DEL SISTEMA INMUNE
Primera barrera: barrera física.
Los extractos de equinácea tienen actividad inmunomoduladora a través de la modulación de la activación de las vías JNK, p38-MAPK, y NF-

NIVELES BAJOS DE VITAMINA K COMO FACTOR DE RIESGO

 

 

La mayoría de las personas que contraen SARS-CoV-2 tienen síntomas leves, sin embargo, una proporción significativa desarrolla insuficiencia respiratoria debido a una neumonitis grave y/o el síndrome de distrés respiratorio agudo (SDRA). En la COVID-19 grave, es frecuente la coagulopatía y la tromboembolia venosa. Ambas se relacionan con una disminución de la supervivencia. Varios factores de la coagulación como la trombina, el VII, IX y X dependen de la vitamina K para su carboxilación y su función biológica.

Estudios previos en fibrosis pulmonar idiopática (FPI), enfermedad caracterizada por una pérdida progresiva de la función pulmonar y donde la hipercoagulación está implicada en la patogénesis, se ha estudiado el papel potencial de los anticoagulantes en la desaceleración de la progresión de la enfermedad. En concreto, se ha realizado un estudio abierto donde los participantes recibieron prednisolona con o sin terapia anticoagulante, que consiste en heparina de bajo peso molecular (HBPM) durante la hospitalización y antagonistas de la vitamina K (AVK) en el ámbito ambulatorio. Este régimen anticoagulante tuvo un efecto reductor sobre la mortalidad relacionada con las exacerbaciones de la FPI (es decir, 18% frente a 71%), que son episodios devastadores de aceleración repentina de la enfermedad. Otro estudio aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo (ACE-FPI) se realizó posteriormente para evaluar más a fondo el papel de los anticoagulantes en la FPI. Sin embargo, este estudio finalizó prematuramente debido a un mayor riesgo de mortalidad en el grupo tratado con AVK (es decir, 19% frente a 4%). A diferencia del primer estudio con un efecto favorable de los anticoagulantes, los participantes en el brazo activo del estudio ACE-FPI no recibieron HBPM durante el ingreso hospitalario, sino con AVK durante todo el estudio. Los efectos adversos de los AVK también se han presentado mediante estudios retrospectivos que evalúan la supervivencia en pacientes con FPI.

La HBPM se ha estudiado en la COVID-19 y se ha asociado con una menor mortalidad a los 28 días en pacientes infectados con SARS-CoV-2 con signos de coagulopatía. Aunque faltan datos sobre los efectos de los AVK en pacientes con COVID-19, preocupa su uso en función de las semejanzas patogénicas con la FPI. Basados en los efectos pleiotrópicos de los factores de la coagulación dependientes de la vitamina K (proteína C y S), así como la proteína GLA matricial, se puede sospechar que la vitamina K puede jugar un papel modulador en la patogénesis de la COVID-19. Los autores hipotetizan que los niveles de vitamina K pueden estar reducidos e inversamente relacionados con la supervivencia en pacientes con COVID-19 severo.

Para estudiarlo, se incluyeron en el estudio 123 sujetos ingresados en el Hospital Canisius-Wilhelmina, Países Bajos, por COVID-19 entre el 12 de marzo y el 11 de abril de 2020. La infección por SARS-CoV-2 se confirmó mediante PCR, los datos sobre las comorbilidades se extrajeron de los registros de admisión hospitalaria, y el uso de AVK se determinó en función de los registros farmacéuticos. La edad media fue de 68 ± 12 años. La cuantificación directa de los niveles de vitamina K, aunque es técnicamente factible, no es un método apropiado para evaluar el estado general de la vitamina debido a las diferencias en la biodisponibilidad y el tiempo de semivida entre las dos formas de vitamina K que ocurren naturalmente (vitamina K1 y K2). Además, la ingesta dietética de vitamina K2, es demasiado baja como para medirla con precisión. La medición de los niveles inactivos de la proteína Gla matricial dependiente de la vitamina K (dp-ucMGP) en sangre, es el método recomendado por la mayoría de los expertos, presentando la disponibilidad de vitamina K1 y K2 en el organismo.

Un nivel alto de dp-ucMGP en la COVID-19 severa, es un biomarcador que refleja un estado deficitario de vitamina K. Los niveles de isodesmosina y desmosina plasmática (pDES) son biomarcadores de la degradación de elastina (degradación de los tejidos) y un nivel elevado significa un estado pobre de vitamina K.

El análisis de los datos de los 123 sujetos ingresados por el periodo de unmes indican que:

–        Los niveles de dp-ucMGP fueron significativamente más altos en pacientes con COVID-19 (1,673 ± 1,584 pmol/L) en comparación con los controles sanos (536 ± 291 pmol/L).

–        Los niveles de dp-ucMGP fueron significativamente más bajos en pacientes con COVID-19 con buena evolución (1,299 ± 1,056 pmol / L) en comparación con aquellos con mala evolución (2,087 ± 1,940 pmol / L).

–        En pacientes con COVID-19, los niveles de dp-ucMGP se asociaron significativamente con la gravedad de la enfermedad en la tomografía computarizada.

–         Los niveles de pDEs (isodesmosina desmosina plasmática) fueron significativamente mayores en pacientes con COVID-19 (607 ± 454 ng / L) en comparación con los valores de referencia según edad (254 ± 42 ng / L).

Los sujetos con altos niveles de dp-ucMGP tienen un bajo estado de vitamina K y viceversa. La suplementación con vitamina K tiene un efecto reductor en los niveles de dp-ucMGP. Además, la administración de vitamina K desacelera la progresión de la calcificación de la válvula aórtica, la rigidez arterial y la pérdida de masa ósea. Se encontraron niveles muy altos de dp-ucMGP en pacientes con COVID-19 con mal pronóstico y evolución. La baja ingesta dietética de vitamina K en la dieta y el uso de AVK son causas evidentes de deficiencia de esta vitamina.

Ciertos estudios sugieren que la MGP también juega un papel en la patogénesis de la fibrosis pulmonar. Las fibras elásticas son componentes esenciales de la matriz extracelular en tejidos dinámicos como los pulmones y son propensas a la mineralización y la MGP es crucial para su protección. Esto se ejemplifica mediante calcificación vascular que comienza característicamente en fibras elásticas de las paredes arteriales. La degradación, la fibrosis y la mineralización de la matriz extracelular son procesos patomecánicos interrelacionados, ya que la síntesis de metaloproteinasas de la matriz (MMP) y el factor de crecimiento transformante b (TGF-b) aumenta en paralelo con la calcificación de la fibra elástica.

Los niveles circulantes de pDEs en pacientes con COVID-19 fue más alto de lo que se esperaría en controles de la misma edad, lo que indica una mayor actividad proteolítica en la COVID-19. En modelos animales, la deficiencia de vitamina K inducida por la administración de AVK causó degradación de la fibra elástica y calcificación en tejidos. En el presente estudio, se encontró una correlación inversa entre el estado de la vitamina K y la pDEs, lo que sugiere un vínculo patomecánico entre la deficiencia de vitamina K y la elastolisis acelerada.

La inflamación y la coagulación están significativamente interrelacionadas. Las citoquinas se escapan a la circulación, donde contribuyen a la coagulación sistémica. Esta puede ser una explicación plausible de la alta incidencia de coagulopatía y tromboembolismo venoso en pacientes con COVID-19 grave. La integridad reducida de la barrera alveolar-capilar también puede conducir a un estado procoagulante pulmonar debido a la entrada de factores de coagulación desde la circulación hacia los pulmones, lo que puede haber contribuido al infarto hemorrágico y la necrosis en los pulmones de los pacientes que no sobreviven. Mientras que la trombina promueve la disfunción de la barrera de células endoteliales, la proteína C puede proteger contra la interrupción de la membrana alveolar-capilar. Presumimos que la administración concomitante de HBPM y vitamina K puede ser beneficiosa en pacientes con COVID-19 para inhibir la coagulación y estimular la anticoagulación, lo que debe probarse en un ensayo clínico.

En conclusión, el estado de la vitamina K se redujo en pacientes con COVID-19 en comparación con los controles y se asoció con la gravedad de la enfermedad. Ahora se necesita un ensayo de intervención para evaluar si la administración de vitamina K mejora el resultado en pacientes con COVID-19.  En conclusión, la deficiencia de vitamina K se asocia con una peor evolución y resolución de la enfermedad, dado que los pacientes con COVID-19 grave tienen más probabilidades de tener comorbilidades como diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares, que se asocian con un estado reducido de vitamina K. Se proporcionaron pruebas preliminares que sugieren un posible vínculo mecanicista entre el estado reducido de vitamina K y la degradación acelerada de los tejidos.Debido a los efectos pleiotrópicos de diversos factores anticoagulantes dependientes de la vitamina K como las proteínas C y S o la proteína Gla matricial (MGP), se puede sospechar que la vitamina K podría jugar un papel modulador en la patogenia de la COVID-19.

Puede ser tentador especular que la administración de vitamina K tiene un efecto mejorando los niveles de vitamina K en pacientes con COVID-19 graves, sin embargo, esto de momento no se ha estudiado en este grupo de pacientes. Sería necesario realizar más estudios para determinar si mejorando el estado de la vitamina K, se correlacionaría con un mejor pronóstico en individuos infectados con SARS-CoV-2.

Dofferhoff, A.S.; Piscaer, I.; Schurgers, L.J.; Walk, J.; van den Ouweland, J.M.; Hackeng, T.M.; Lux, P.; Maassen, C.; Karssemeijer, E.G.; Wouters, E.F.; Janssen, R. Reduced Vitamin K Status as A Potentially Modifiable Prognostic Risk Factor in COVID-19. Preprints 2020, 2020040457

¿PUEDEN LAS VITAMINAS Y/O SUPLEMENTOS DAR ESPERANZA CONTRA EL CORONAVIRUS?

Debido a las inquietudes de la población sobre el acceso equitativo a la sanidad y los efectos adversos de tratamientos farmacológicos, el objetivo de esta revisión narrativa ha sido evaluar los estudios clínicos publicados y en curso, que existen sobre vitaminas y otros suplementos para el tratamiento de la COVID-19.

Las vitaminas y los suplementos pueden tener un beneficio adicional en la prevención de la COVID-19, además de ser muy seguros y tener pocos efectos adversos. Se han proyectado varios estudios clínicos para investigar esta hipótesis y si se demuestra que son seguros y efectivos, estos productos pueden proporcionar una respuesta muy necesaria a la pandemia actual.

La búsqueda de artículos se realizó mediante NIH US Library of Medicine Clinical Trials Database (www.clinicaltrials.gov) y  WHO’s International Clinical Trials Registry Platform (WHO ICTRP) vía NIH (https://clinicaltrials.gov/ct2/who_table), con los siguientes términos: “COVID 19”, “SARS-CoV-2”, “vitamin” y “supplement” que arrojaron 205 estudios, de los cuales, tras aplicar los criterios de inclusión, quedaron 29.

La mayoría de estudios realizados, la administración fue vía oral, aunque hay algunos productos que se administraron vía parenteral como la vitamina C, vitaminas del grupo B, ácido lipoico o escina.

Para facilitar el manejo de los datos, se ha elaborado la Tabla 1 que resume las características de los productos que están siendo estudiados junto con su mecanismo de acción, los usos comunes, dosis habitual, las posibles interacciones y efectos adversos y el uso propuesto para la COVID-19.

 

Tabla 1.- Características de las vitaminas, complementos nutricionales y otros suplementos bajo estudio para el SARS-Cov-2.

AC, después de las comidas; AMD, degeneración macular relacionada con la edad; BG, glucosa en sangre; BID, dos veces al día; CDR, cantidad diaria recomendada (adultos no embarazadas de 19 a 50 años); TID CVI, insuficiencia venosa crónica; CYP, citocromo; d, días;  DDI, interacción fármaco-fármaco; e, edad; EA, evento adverso; ECV, enfermedad vascular crónica; FDA, Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos; GI, gastrointestinal; GLA, ácido gamma-linolénico; H, hombre; h, horas; HSV-1, virus del herpes simple 1; H2O2, peróxido de hidrógeno; IA, ingesta adecuada (se utiliza cuando no hay pruebas suficientes para calcular la dosis diaria recomendada); IBS, síndrome del intestino irritable; IM, intramuscular; IV, intravenoso; kg, kilogramo;  M, mujer; MoA, mecanismo de acción; ND, no determinable; NICE, Instituto Nacional de Excelencia en Salud y Atención; NR, no informado; NOS, óxido nítrico sintasa; Oz, onzas; PT: tiempo de protrombina; QID, cuatro veces al día; RAE, equivalentes de actividad del retinol; s, semanas;  SNC, sistema nervioso central; TID, tres veces al día; UL, nivel de ingesta superior tolerable; URI, infección de las vías respiratorias superiores; US, Estados Unidos; VO, oral; VRI, valor referencia ingesta; VZV, virus varicela zoster.

Con estos productos con estudios en curso, existe una amplia gama de resultados primarios y secundarios como la progresión o recuperación de la enfermedad, los eventos adversos, la mortalidad, el cambio en los síntomas y los biomarcadores inflamatorios y la tasa, la duración o el tiempo hasta la hospitalización o la ventilación mecánica. El primer estudio que se espera tenga resultados revisados por pares es el de ácido lipoico en pacientes críticamente enfermos por COVID-19. La mayoría de los otros ensayos se están reclutando (n=15).

Dependiendo de la formulación, las vitaminas y los suplementos a base de plantas son relativamente asequibles y accesibles. Aunque las dosis de vitaminas en estos ensayos clínicos en curso son más altas de lo normal, el uso de vitaminas en dosis más altas en comparación con la cantidad diaria recomendada es segura. De forma preliminar, en la mayoría de estudios han mostrado mejoras clínicas en aquellos pacientes que fueron tratados pronto, pero es necesario confirmarlo con más estudios.

El suplemento más estudiado en el ámbito de la infección aguda es la vitamina C, donde se ha utilizado como tratamiento para múltiples afecciones, que incluyen sepsis, bronquitis aguda, enfermedad cardiovascular, infección posoperatoria y prevención de nefropatía inducida por contraste. Un metanálisis publicado en 2019 revisó 18 estudios para evaluar el efecto de la vitamina C en la duración en la unidad de cuidados intensivos (UCI) y la duración de la ventilación mecánica. Las poblaciones más estudiadas fueron los pacientes sometidos a cirugía cardíaca, seguidos de sepsis, contusiones pulmonares y pacientes quemados. De 12 ensayos con 1766 pacientes, la vitamina C administrada por vía intravenosa redujo la duración de la estancia en la UCI en un 7,8%. La vitamina C administrada por vía oral en dosis de 1-3 g/día se evaluó en 6 estudios y se asoció con una reducción de la duración de la estancia en la UCI en un 8,6%. De los 3 estudios que evaluaron a los pacientes que requirieron ventilación mecánica durante> 24 h, la vitamina C redujo la duración de la ventilación mecánica en un 18,2%. A parte de la vitamina Cla vitamina D y el zinc, también se está evaluando por sus efectos inmunomoduladores.

Con la rapidez de la generación de datos de posibles tratamientos para la COVID-19, las investigaciones clínicas hasta este momento, no han proporcionado tratamientos eficaces para erradicar el virus. Si bien es importante investigar los tratamientos con el potencial de reducir la gravedad y las consecuencias de la COVID-19, las vitaminas y los suplementos deben continuar evaluándose para proporcionar la evidencia, muy necesaria, para las posibles modalidades de tratamiento. Cuando finalicen y estén disponibles los datos finales de los estudios en curso mencionados, se llevará a cabo una revisión sistemática.

Michienzi SM, Badowski ME. Can vitamins and/or supplements provide hope against coronavirus? Drugs Context. 2020 Jun 22;9:2020-5-7. doi: 10.7573/dic.2020-5-7. PMID: 32636919; PMCID: PMC7313552.